How to Move Part I

Late June 2024.

Our belongings were packed up last week; now we live in a perpetual slumber party. The mattress in the living room allows late TV viewings in the dark without the fear of dozing off uncomfortably on the small couch.

In an empty house, cooking is a distant memory that allows food ordering to range from Thai to Chinese, to American, to European, and of course, the mandatory morning dose of coffee for mom and dad is always in the delivery queue.

The deserted living room permits the kids to play foursquare, table tennis, hide & seek, and even reading marathons during quiet time.

While they play, I clean. I’ve been disposing of items we no longer use and furniture we are unable to take with us due to voltage or plug discrepancies. Yesterday, I donated many items from my pantry to some women in the neighborhood, it was the adult version of goodie bags after a mom’s get-together; my kids call it “A Mommy Playdate.” I love those. I’ll miss them.

It is so wild to believe how much stuff we have accumulated throughout these years living abroad. Finding new homes for toys the girls have grown out of has been quite sad. They had a 3-foot-tall pink unicorn that was a staple of their bedroom; they informed me it was time to pass it along, the same with their soft baby chairs—a tea set I loved and a few stuffed animals suffered the same fate. I feel heartbroken in that regard; their infancy is gone while the adolescent years are fast approaching. Deep breaths.

Speaking of teens, my son had his Move-On Ceremony; 8th grade is history now, hello High School. I am looking forward to his new stage in life. On my part, I’m excited to discover a new school community and make new friends – new Mommy Playdates to come.

Well, I need to continue checking which items are worth donating or throwing away. This is the last stage before boarding a plane and returning to my mother. Happy moment.

To be continued.

Thank you for reading,

Marla

Baby Toys

Baby Toys

Goodbye chairs, tea set, and unicorn.

Juguetes infantiles:

Sillas, juego de té y unicornio.

Finales de Junio, 2024.

Nuestros muebles fueron empacados la semana pasada, ahora vivimos como si estuviéramos de campamento. El colchón en la sala nos permite ver tele hasta tarde sin temer quedarnos dormidos torcidos en el sillón chico.

La casa está vacía, cocinar es un recuerdo distante que permite pedir comida de muchos tipos, de comida china hasta tailandesa, de americana a europea, y claro, la dosis de café para mamá y papá está siempre en el carrito de ordenes de nuestro café favorito.

La sala desierta les permite a los chicos jugar four square, tenis de mesa, escondidas, y maratones de lectura en algún rincón silencioso.

Mientras ellos juegan, yo limpio. Me he estado deshaciendo de cosas que ya no necesitamos y de muebles que no me puedo llevar por la diferencia de voltaje o de enchufe. Ayer, doné muchas cosas e la cocina a mis vecinas, fue como una versión adulta de regalar bolsitas con regalitos después de una fiesta. En este caso fue una reunión de mamis que mis hijas le llamaron una “mommy playdate.” Me encantan, las extrañaré.

Es tan extraño creer cuantas cosas acumulamos a través de los años que hemos vivido fuera del país. Encontrar nuevos hogares para los juguetes que las chicas ya no usan me dio mucha tristeza. Ellas tenían un unicornio grande para montar que era una pieza de decoración en su cuarto y me pidieron que lo donara. El mismo destino tuvieron los silloncitos y el juego de té. Me dio mucha pena pues su infancia se ha ido mientras la adolescencia viene a gran rapidez. Respiro profundo.

Hablando de adolescentes, mi hijo tuvo su graduación del 8vo grado y ahora la secundaria es parte de la historia, hola preparatoria. La verdad estoy muy alegre de descubrir esta nueva etapa en mi vida. Por mi parte, es la emoción de descubrir una comunidad nueva y hacer nuevas amistades – más “mommy playdates.”

Bueno, necesito seguir viendo que cosas regalo y que cosas tiro. Esta es la última etapa antes de subirme a un avión y regresar al lado de mi madre. Momento feliz.

Continuará.

Gracias por leer.

Marlene